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Sobrepeso y obesidad infantil

Sobrepeso y obesidad infantil

El sobrepeso y obesidad infantil es motivo de preocupación de distintos gobiernos y las principales instituciones mundiales de salud. Sin ir más lejos, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define esta situación como “uno de los problemas de salud pública más graves del siglo XXI”.

En Chile no estamos exentos de este problema. Según una reciente publicación del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA), sostiene que en Chile alrededor del 70% de los niños podría llegar a ser obeso en el corto plazo. Una estimación preocupante, pero que concuerda con el primer lugar que tiene nuestro país en el ranking de obesidad infantil en Latinoamérica.

Las razones para que haya preocupación son claras y se relacionan con el deterioro en la calidad de vida de las personas, ya que es posible que un niño obeso mantenga esa condición en la adultez, incrementándose también las probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares u otras como la diabetes o trastornos como la artrosis, entre otras.

Causas y cómo detectarlo

El estilo de vida actual hace que se conjuguen dos factores que propician el sobrepeso y obesidad infantil:

Mala alimentación: la alta ingesta de alimentos hipercalóricos, con excesos de grasas y azúcares, pero escasos en aporte de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Por eso es importante poner atención, por ejemplo, en el tipo de colación que les mandamos al colegio.

Sedentarismo: es otra tendencia perjudicial para la salud y que se suma a las causas del sobrepeso infantil. Precisamente es en edades más tempranas del desarrollo cuando hay que estimular a los niños a realizar actividades recreativas.

Ambos factores generan una consecuencia evidente: hay un desequilibrio entre la ingesta y el gasto calórico, en donde el primero de ellos es superior al segundo. Conociendo las causas, debería ser mucho más fácil evitar que se produzca el sobrepeso u obesidad infantil.

¿Cómo tratarlo?

Este tipo de enfermedades, denominadas “no transmisibles”, se pueden prevenir. De hecho, es la opción más deseable para evitar que la obesidad infantil siga proliferando. En casos particulares, el objetivo consiste en mantener un equilibrio calórico que se pueda sostener a lo largo de toda la vida.

La visita periódica de los niños a un especialista siempre es recomendable, ya que es la persona indicada para detectar cualquier tipo de anomalía en el peso. Pero además, hay algunas sugerencias por parte de la OMS, que pueden ayudar a prevenir el sobrepeso y obesidad infantil:

  • Aumentar el consumo en nuestra dieta diaria de frutas y hortalizas, legumbres y frutos secos.
  • Reducir el consumo de grasass
  • Reducir el consumo de azúcar.
  • Incentivar a los más chicos a realizar actividad física. Mientras mayor actividad física, más posibilidades habrá de controlar el peso.

Dada su falta de madurez natural, no podemos pedirles a los niños que decidan qué comer, a qué hora o si es que acaso deben o no realizar actividades recreativas. En ese contexto, el apoyo y toma de decisiones de los adultos responsables es fundamental para evitar que padezcan sobrepeso u obesidad.